Amado Nervo.
Si tú me dices: "¡ven"!, Lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
Para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
Que tu voz, como toque de llamada,
Vibre hasta en el más intimo recodo
Del ser, levante el alma de su lodo
Y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices: "¡ven!", Todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
Y al fulgor de la luz crepuscular;
Mas he de compensarte mi retardo,
Difundiéndome, ¡oh, Cristo!, Como un nardo
De perfume sutil, ¡ante tu altar!
Siempre que haya un hueco en tu vida,
llénalo de amor.
Adolescente, joven, viejo:
siempre que haya un hueco en tu vida,
llénalo de amor.
En cuanto sepas que tienes delante de ti un tiempo baldío,
ve a buscar al amor.
No pienses: "Sufriré".
No pienses: "Me engañarán".
No pienses: "Dudaré".
Ve, simplemente, diáfanamente, regocijadamente,
en busca del amor.
¿Qué índole de amor?
No importa.
Todo amor está lleno de excelencia y de nobleza.
Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas...
pero ama siempre.
No te preocupes de la finalidad de tu amor.
Él lleva en sí mismo su finalidad.
No te juzgues incompleto porque no responden a tus ternuras:
el amor lleva en sí su propia plenitud.
Siempre que haya un hueco en tu vida,
llénalo de amor.